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Nuestro Fundador

NUESTRO FUNDADOR

Nombre: William Francis Cook

Año nacimiento: 30 de septiembre 1939

Lugar nacimiento: Hospital St. John en Salina, Kansas.

Padres: Margaret Jane O `Brien y William Francis Cook.

COMO DECIDIÓ SER SACERDOTE

"Tenía doce años de edad y estaba en sexto grado. Desde que fui a la escuela pública, asistía a clases de catecismo católico los sábados en la Catedral del Sagrado Corazón en Salina, Kansas. Un sábado por la tarde, mi maestra, la hermana María Edward, me pidió que me quedara después de clase. Ella me llevó a un lado y me dijo: "usted debería pensar en ser sacerdote`. Y todo lo que pude pensar para decir fue “sí”. “Fue así de simple”.

Después le contó a su madre acerca de su conversación con Mary Edward, Margaret Cook salió y le compró a su hijo un libro sobre la vida de los santos. Mientras estudiaba la vida de los diversos santos, leyó especialmente la vida de San Francisco de Asís y decidió convertirse en un fraile franciscano. Poco después, leyó un artículo de un sacerdote en su Sunday Visitor, una revista para católicos, en el que estaba pidiendo 40.000 sacerdotes para servir en América Latina. En muy poco tiempo, William Francis Cook tenía su futuro planeado: Él sería un sacerdote, un franciscano y misionero en América Latina.

ANTES DE SER FRAILE

Padre Emilio Cook creció en Salina, que se encuentra cerca del corazón de Kansas, un estado justo en el medio de los Estados Unidos. Sus padres fueron granjeros, cultivaban alfalfa y maíz, tenían pollos, y una par de vacas. Margaret, su mamá era muy trabajadora e ingeniosa, cultivaba sus propias verduras, hacía mermelada y mantequilla "Recuerdo que mi madre tenía cinco o seis clientes habituales que se detendría por las tardes en su casa después del trabajo" Recuerda el Padre Emilio Cook.

Durante el colegio estudió latín preparándose para entrar en el seminario y rezaba el rosario todos los días. En vez de ir a los bailes, estudió y leyó las Escrituras "Me alejé de las relaciones con las chicas", recuerda el Padre Emilio "porque sabía que una esposa no estaba en mi futuro. Iba a ser sacerdote.” Para las actividades sociales eligió aquellas con contenido espiritual.

Seminarista

Empezó el noviciado en el Seminario en Angola, Indiana 1957-1958

Fue a Carey, Ohio, al colegio seminario para estudiar filosofía 1958-1962 allí tomó los votos solemnes con los franciscanos. Se fue a estudiar teología cuatro años adicionales en Chaska, Minnesota.

En el noviciado se le pidió que eligiera  un nuevo nombre para indicar el inicio de su nueva vida. Eligió el nombre de Emil, en honor a un sacerdote de la diócesis de Kansas, Emil Kapaun, un capellán durante la guerra de Corea, que fue capturado y enviado a un campo de prisioneros de Corea del Norte.  El sacerdote fue ejecutado por esconder alimentos para sus compañeros prisioneros de guerra.

Fue ordenado sacerdote Franciscano Conventual en St. Paul, Minnesota el 5 de marzo de 1966.

 

SE DECIDE POR HONDURAS

En 1969 el Padre Emilio conoció a una monja que había trabajado en Honduras, ella lo puso en contacto con un obispo de Honduras. Por pura coincidencia, el obispo estaba en Milwaukee, mientras el Padre Emilio Cook estaba asignado a la Nuestra Señora de Guadalupe, una parroquia predominantemente mexicana. "Hay 500 obispos en América Central y con el que yo necesitaba hablar estaba a dos horas de donde yo estaba, visitando a un primo. Usted puede llamar a eso coincidencia. Yo llamo a esto un milagro." Así conoció al obispo Nicholas D `Antonio, quien era prelado de la diócesis de Olancho, donde la necesidad de sacerdotes era crítica. De hecho, la escasez de sacerdotes en Honduras fue tan severa que se estimó en el momento hay sólo 200 sacerdotes católicos en todo el país 150 de ellos misioneros. Sorprendentemente, y en contra de todas las costumbres, se aprobó su solicitud para iniciar una misión en Honduras bajo la guía del Obispo. Pero él tendría poco apoyo de la orden más allá de sus oraciones pues la mayor parte del celo misionero y el apoyo financiero estaba siendo dirigido hacia África, no a América Latina. En otras palabras, el Padre Emilio se encontraba más o menos por su cuenta.

INICIO EN OLANCHO

En febrero de 1970, el joven sacerdote llegó a la ciudad capital, Tegucigalpa, con 500 dólares en el bolsillo donado por sus amigos en casa, sin conocer a nadie en el país además del obispo. Su parroquia consistió en 500 kilómetros cuadrados en una de las más pobres y turbulentas  del país, y la única forma de trasladarse era a caballo. En los primeros días, el Padre  Emilio era responsable de treinta y cinco aldeas en Olancho. Su jefatura estaba en el pueblo de Gualaco. La parroquia estaba dividida en tres circuitos para que fuera más manejable. Se necesitaban dos semanas para cubrir un circuito, después de lo cual el Padre  Emilio debía pasar unas semanas en Gualaco, antes de salir de nuevo. Los pueblos de los alrededores no tenían iglesias, por lo que el sacerdote hacía las misas en casas privadas o bajo los árboles. Cada vez que llegaba a uno de los pueblos era recibido por padres ansiosos que le presentan sus bebés, nacidos desde su última visita, que necesitaban bautizar.

 

Como misionero, acompañado de un guía local, se dirigía a los pueblos de montaña con sólo un conocimiento rudimentario del español. Pero su celo era demasiado grande para que una cosa pequeña como la barrera del idioma se interponga en su camino. Mientras que en el camino, él vivió a partir de dos alforjas, una llena con las necesidades de la misa católica, un misal, un pequeño cáliz, y una botella de refresco para mantener el vino de la misa, y la otra contenía una barra de jabón, una navaja de afeitar, y un cambio de ropa. Durante este tiempo él fue víctima de los parásitos, hepatitis y malaria.

En aquellos días, gran parte del tiempo se lo pasó montado en caballo, a menudo durante seis horas de viaje. Las personas de esta región vivían en la pobreza extrema. Sus casas eran de barro y palos y todos los miembros de la familia dormían hacinados en una o dos habitaciones. En los pueblos, donde el Padre Emilio compartió la modesta hospitalidad de los aldeanos, la cama consistía en un marco de madera con cuero crudo que se extendía sobre ella. Él utilizó su manta de la silla de montar como una cobija. Vivió como la gente vivía, comió lo que comían, y con el tiempo se convirtió en uno de ellos cada vez más.

 

En 1971, con ayuda de maestros locales él comenzó a organizar un colegio en Gualaco, en ese entonces en solamente 4 pueblos de Olancho habían colegios. También alentó vocaciones al sacerdocio, y comenzó a entrenar laicos de los pueblos de los alrededores para ser catequistas, y así preparar a sus vecinos para los sacramentos en la ausencia de un sacerdote. Este año también vio el comienzo de un flujo constante de visitantes de los Estados Unidos, así comenzó a ganar más seguidores. Pudo añadir habitaciones para estudiantes en Gualaco, gracias a la ayuda de esta creciente red de amigos. Este fue el año en que su madre hizo su primera visita a América Central, su papá prefirió quedarse en casa y cuidar a la granja. Su madre haría diez más viajes. Ella murió en 2002 a la edad de noventa y cinco. Por la generosidad de Dios el padre Emilio estaba en los EE.UU. en el momento en una de sus visitas de recaudación de fondos y fue capaz de estar con ella y presidir la misa funeral, algo que no había sido capaz de hacer veinte años antes, cuando su padre murió de un derrame cerebral y fue sepultado mientras estaba en Honduras.

Del Libro MAN ON A MISSION de Bárbara Pawlikowski

Apoyando la educación

En Gualaco el padre Emilio Cook funda un instituto de segunda enseñanza para que los jóvenes tuvieran la oportunidad de cursar sus estudios secundarios, luego decide instalar un internado para varones y otro para señoritas, para los jóvenes que estudiaban. El instituto Francisco Bertrand vino a despertar en los jóvenes de Gualaco, Olancho el deseo de superación, y fue así como en pocos años muchos jóvenes alcanzaron la oportunidad de ingresar a la universidad y de esta manera en pocos años surgieron los primero profesionales como fruto de estos primeros esfuerzos del padre Emilio Cook.

 

En el año de 1975 Honduras se vio afectada por la masacre de Los Horcones en el Valle de Lepaguare departamento de Olancho. En esta masacre cae como victima el padre franciscano Casimiro Cypher, quien había llegado a Olancho traido por el padre Emilio Cook. Él fue una victima de esta masacre de dos sacerdotes y varios laicos comprometidos.

En Tegucigalpa

Este acontecimiento puso en precario la permanencia del padre Emilio Cook en Olancho, por lo que tomó la decisión de trasladarse a la capital, primero en la colonia Miraflores y después en la colonia San Francisco de Comayagüela donde funda una casa de formación religiosa y un colegio de secundaria, cuyo nombre es Instituto San Buenaventura. Aquí, el padre Emilio prosiguió con su proyecto de ayudar a jóvenes de escasos recursos económicos a profesionalizarse o estudiar para la vida sacerdotal. Cabe mencionar que para el padre Emilio era mas importante la primera opción, sin descuidar la formación religiosa, esto le trajo algunos inconvenientes con sus superiores en Estados Unidos, quienes le limitaron que continuara ayudando a los jóvenes que solamente deseaban estudiar una profesión, pues para ellos lo que mas importaba era la promoción de las vocaciones religiosas.

 

En Flores, Comayagua

Esta situación incomodó al padre Emilio, por lo que tomó la decisión de retirarse temporalmente de la Orden, y es así como se traslada a la comunidad de Flores, municipio de la Villa San Antonio, departamento de Comayagua. Esto sucede en el mes de enero del año 1981. Logra ubicarse en Flores con la autorización del Obispo de Comayagua en aquel entonces Monseñor Geraldo Scarpone. Para tal efecto el Padre Emilio fue acompañado por varios jóvenes que él estaba ayudando en Tegucigalpa.

Una vez en Flores cuatro jóvenes fueron matriculados en el Instituto Guaymuras de Comayagua para continuar sus estudios de Ciclo Común.

Ese año de 1981 el padre Emilio vivió en una casa alquilada. En un primer momento el padre asumió la responsabilidad de dirigir la iglesia en la comunidad de Flores, la que en meses posteriores fue elevada a la categoría de parroquia por órdenes del obispo de Comayagua. Aquí tuvo que combinar las labores pastorales de la parroquia (Flores, Lamaní y San Sebastián) con la responsabilidad de irle dando forma y orientación al nuevo proyecto de ayudar a jóvenes. Ese mismo año se compró una casa con suficiente solar en el barrio El Campo para albergar en forma temporal el internado de varones. Así mismo se comenzaron los trámites ante el Ministerio de Educación para fundar un instituto de educación secundaria.

 

Nace APUFRAM

El año de 1986 es fundamental en la vida del proyecto que el padre Emilio venía perfilando desde el año de 1971. Es así como con la participación de los primeros egresados de la universidad se constituye la Asociación Pueblo Franciscano de Muchachos, APUFRAM. La asociación es aprobada por la Secretaría de Estado en los Despachos de Gobernación y Justicia mediante Resolución 181-86 a través de la cual se aprueban sus estatutos y personalidad jurídica.

El Padre Emilio Cook en forma incansable año con año ha estado viajando a los Estados Unidos para solicitar ayuda a parroquias y personas particulares. De esta manera ha logrado crear una amplia red de padrinos que ayudan a la mayor parte de los beneficiarios de APUFRAM.

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APUFRAM EXTIENDE EL SUEÑO Y LA OBRA QUE EL PADRE EMILIO COOK COMENZÓ EN 1970.

 

 

 

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