
Durante la semana del 15 al 27 de mayo recibimos la visita de la familia Albers voluntarios provenientes de Herndon, Virginia; Tim y Jennie Albers, quienes hace más de 25 años entregaron gran parte de sus vidas y corazones al servicio de nuestra misión durante finales de los años 90 y principios de los 2000. A pesar del paso del tiempo, nunca han dejado de apoyar y creer en la labor que realiza nuestra institución, demostrando que el amor y el compromiso verdadero permanecen para siempre.
Hoy, después de tantos años, regresan acompañados de sus hijos Luke, Stella y Leo, con el propósito de que ellos puedan conocer de cerca la misión de la que sus padres formaron parte hace muchos años y el impacto que continúa transformando vidas en nuestros niños, niñas y jóvenes.
Durante su visita, compartieron momentos muy especiales realizando diferentes actividades en beneficio de nuestra institución: apoyaron en la elaboración de cartas para los padrinos de nuestros beneficiarios de APUFRAM Internacional, realizaron algunas reparaciones y mejoras en el Hogar de niños San Antonio de Padua, el Hogar de niñas Nuestra Señora de Guadalupe y el C.E.B Santa Ana y, sobre todo, brindaron tiempo de calidad, cariño y alegría a nuestros niños, niñas y jóvenes.
Además, tuvieron la oportunidad de conocer de cerca el trabajo de promoción de nuestras casas hogares, acompañándonos en una visita a la aldea de Moquecagua, Intibucá, donde compartimos con padres de familia y estudiantes nuestra misión y las oportunidades de estudio y formación que ofrecemos a través de nuestras casas hogares.
Gracias, familia Albers, por regresar a este lugar que también es su hogar, por continuar sembrando esperanza y por demostrar que la solidaridad y el amor pueden trascender generaciones. Su tiempo, dedicación y apoyo significan mucho para toda la familia APUFRAM y para cada niño y joven que hoy sueña con un mejor futuro gracias a personas como ustedes.
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